RH sin Anestesia: Cuando el "jefazo" confunde el organigrama con Tinder
- Osval Orduña

- 29 may
- 5 min de lectura
Si eres de los que todavía piensa que los que trabajamos en Recursos Humanos solo servimos para organizar el intercambio navideño y recordarles que no se roben las plumas de la recepción, siéntate.
Hoy vengo sin anestesia, sin el típico lenguaje corporativo "garigoleado" y con ganas de abrir la caja de Pandora de las organizaciones. Este artículo lo escribo con el chip bien puesto de nuestro primer episodio de la sección "RH sin Anestesia", el nuevo espacio donde Ingrid Mandujano y yo nos vamos a estar desnudando (laboralmente hablando, tranquilos) cada 15 días. Decidimos arrancar fuerte, así que a este debut lo bautizamos como "Relaciones de Poder: Ética". Un tema lleno de verdades incómodas que muchos cuchichean en el pasillo, pero pocos se atreven a soltar frente al micrófono.
¿Por qué nos encanta hacernos los ciegos con esto? Porque pasamos más tiempo con el de la mesa de al lado que con nuestras propias familias. En el mundo de los adultos, la oficina es la nueva escuela. Ahí haces amigos, ahí te quejas del jefe y, sí, ahí también se desarrollan tensiones "sexoafectivas". El problema no es que te guste alguien; el problema es cuando la balanza del organigrama se inclina y el asunto empieza a oler a conflicto de interés, a morbo o, peor aún, a acoso puro y duro.
El "Síndrome de Meredith Grey": Hollywood vs. La Realidad de la Pyme Mexicana
En este primer episodio, Ingrid y yo pusimos sobre la mesa un ejemplo que seguro conoces si tienes tele: Grey’s Anatomy. Todos vimos las primeras temporadas y pensamos que era espectacularmente romántico que la interna se acostara con el neurocirujano estrella (saludos, McDreamy). Qué bonita la tensión en el ascensor, qué maravillosa la producción.
Pero bajemos los niveles de Hollywood y pongamos a "Meredita" en una empresa promedio en México.
Imagina que Meredita se está acostando con el jefe. De repente, a Meredita le caen las mejores cirugías, los bonos más jugosos y crece a pasos agigantados. Para colmo, comete tres faltas graves que saltaron en el compliance del hospital y el jefe mira para otro lado con cara de "aquí no pasó nada". En cambio, a cualquiera de sus compañeros, por la primera falta, lo patitas en la calle.
Como bien lo platicamos en el podcast: cuando una relación en la oficina empieza a generar morbo y cuchicheo, felicidades, tienes un problema de poder entre manos.
Eso no es amor, es una incongruencia cultural que destruye a cualquier equipo. El favoritismo rompe el clima laboral más rápido que un recorte de presupuesto.
Condones en el sobre: El asqueroso límite entre el poder y el abuso
Hay que saber diferenciar las cosas. Una cosa es una relación horizontal donde dos compañeros del mismo nivel se gustan (y si sale mal, lo único que se pierde es la dignidad en la fiesta de fin de año). Otra cosa muy diferente es la relación vertical, donde uno tiene el puesto y el otro tiene el cuello listo para la guillotina.
En el episodio solté una bomba de mis inicios como Headhunter que a más de uno le congeló la sonrisa. Me tocó entrevistar a una directora de RH que llevaba meses desempleada. Cuando por fin se quebró en la entrevista y me dio la versión off the record, me contó que su exjefe, en uno de los bancos más importantes del país, le entregó un sobre supuestamente para "discutir su crecimiento laboral". ¿Qué había adentro? Tres condones.
Eso no es un "romance secreto", eso es extorsión laboral y abuso de posición. Y lo más triste es que, hace una década, sin la fuerza de los movimientos actuales, la víctima era la que terminaba renunciando para proteger su salud mental, mientras el agresor seguía cobrando sus bonos de liderazgo. El abuso de poder vacía a las empresas del verdadero talento.
Menos "Copy-Paste" de Internet y más cerrar la boca
¿Cuál es la solución de las empresas de la vieja escuela? Ponerse en modo "celadores de convento" y prohibir que la gente respire cerca de otra. Spoiler alert: No funciona. Somos humanos. Si prohíbes las relaciones, solo vas a lograr que la gente se esconda mejor.
Como bien dice Ingrid, lo que se necesita son protocolos reales, herramientas y, sobre todo, transparencia. Si vas a empezar a salir en serio con alguien de la oficina, levanta la mano y avisa a RH. No somos chismosos, lo hacemos para protegerte. Si documentas que la relación es consensuada, y luego terminan, tienes un respaldo legal si esa persona intenta tomar reprisalias. Es como un seguro de gastos médicos, pero para tu reputación laboral.
Y aquí va mi pedrada directa para los directores de RH que me leen: basta de hacer "copy-paste" de los manuales de internet.
Si tu empresa es una organización local en Xochimilco, no intentes copiar la política de una multinacional alemana que manda las denuncias a Frankfurt. Sé realista. Adapta el reglamento interno a tu negocio, capacita a tu gente y define qué demonios es acoso en tu contexto para que nadie se confunda. Si necesitas ayuda, para eso existimos las consultorías.
3 Pedradas (y un consejo) para que te lleves a casa:
Si le diste adelantar al artículo para llegar al resumen, aquí tienes los tres puntos clave que nos dejamos Ingrid y yo en este debut:
El poder no solo es el jefe directo: A veces el poder lo tiene el compañero de al lado que no es tu jefe, pero "está bien parado", tiene influencia hacia arriba y te puede meter el pie. Aprende a activar tu radar de riesgos.
Creerle a la víctima es investigar, no linchar: Tener un proceso justo de investigación en compliance no es revictimizar; es buscar la verdad con dignidad y profesionalismo. Si resulta que la acusación era falsa, también se actúa con base en la integridad y se da de baja a quien mintió.
Las empresas familiares juegan con otras reglas: En México, la base económica son los negocios de familia. Si hay un director papá y un gerente hijo, las relaciones de poder vienen en el ADN. Hay que capacitarse específicamente para gestionar esa bomba de tiempo.
En resumen: desde mi trinchera en RH no quiero ser el villano de tu telenovela amorosa, quiero evitar que te conviertas en la próxima anécdota de terror de nuestro baúl de los recuerdos corporativos.
Cierren la boca con la información sensible, documenten sus procesos y, por favor, tomen terapia (como bien nos recordó Ingrid en el capítulo). La oficina ya es lo suficientemente compleja como para que la ayudemos. Si quieres escuchar el chismecito completo y sin filtros, corre a buscar el primer episodio de RH sin Anestesia: "Relaciones de Poder: Ética". Déjanos en los comentarios de qué quieres que hablemos en el siguiente, porque nos vemos en 15 días... si es que no nos cancelan antes.
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Nota: Este texto no es un producto más de la inteligencia artificial basada en el podcast. Es un reflejo de una co-creación. Las ideas, la voz y la indignación que lo impulsan son enteramente de Ingrid y mías. La IA fue simplemente una herramienta, un asistente para dar forma a nuestros pensamientos . El alma del artículo es humana, y su mensaje es un recordatorio de que, en un mundo saturado de contenido sintético,





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