Síndrome del Impostor, Síndrome del Desempleado y el Poder del Coaching en la Búsqueda de Empleo
- Osval Orduña

- 10 sept
- 2 Min. de lectura
Actualizado: 10 sept

Autor: Osval Orduña Saide
Managing Partner de Orduña Talent Services
Buscar trabajo no es solo enviar currículums: es un proceso emocional que puede enfrentarnos con nuestras dudas más profundas. Entre ellas destacan dos fenómenos que afectan con fuerza a profesionales, incluso a quienes han tenido una trayectoria exitosa: el Síndrome del Impostor y el Síndrome del Desempleado.
El Síndrome del Impostor: el miedo a “no ser suficiente”
Este síndrome aparece cuando las personas sienten que sus logros no son resultado de su talento, sino de la suerte o factores externos. A menudo piensan que en cualquier momento serán “descubiertas” como un fraude. En la búsqueda de empleo, el Síndrome del Impostor se traduce en autocensura: candidatos que no aplican a vacantes por creer que no cumplen con todos los requisitos o que dudan de su valor en entrevistas.
El Síndrome del Desempleado: la identidad en pausa
Menos conocido, pero igualmente poderoso, es el Síndrome del Desempleado. Se da cuando el hecho de estar sin trabajo comienza a definir a la persona. Aparece la pérdida de autoestima, la comparación constante con quienes sí tienen empleo y una sensación de estancamiento. Con el tiempo, este síndrome no solo afecta la motivación profesional, sino también la vida personal y familiar.
El papel del coaching de búsqueda de empleo
Aquí es donde un proceso de coaching especializado puede marcar la diferencia. A través de sesiones estructuradas, las personas logran:
Reconectar con sus fortalezas y logros reales.
Rediseñar su estrategia de búsqueda con claridad y foco.
Practicar entrevistas con retroalimentación objetiva.
Reforzar la confianza para mostrarse en el mercado laboral con autenticidad.
Un coach no elimina las dudas, pero ayuda a transformarlas en energía productiva. Deja de ser un proceso solitario y se convierte en un camino acompañado, con herramientas prácticas y contención emocional.
Conclusión
El Síndrome del Impostor y el Síndrome del Desempleado son trampas mentales que pueden paralizar cualquier carrera. Sin embargo, no son destinos inevitables. Con el apoyo adecuado, la búsqueda de empleo puede convertirse en un proceso de autodescubrimiento y de construcción de una nueva etapa profesional.
Soy Osval Orduña, tu consultor de talento, y mi propósito es ayudarte a transformar entrevistas en oportunidades reales. Haz clic aquí para seguirme en LinkedIn
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